Formulación de las reflexiones

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Formulación de las reflexiones. Consideraciones teóricas y prácticas.

Introducción.

Ante la creciente popularidad de los grupos de reflexión, ha habido diferentes autores incluyendo a Andersen, que han cuestionado la utilidad o validez de este proceso terapéutico.

Abordaremos algunos de los cuestionamientos más comunes que los terapeutas se hacen en torno a esta forma de vida. Se plantea la conveniencia de incluir preguntas dentro de las sesiones entre los clientes y los terapeutas del grupo de reflexión para ampliar la consciencia de los clientes y de los mismos terapeutas.

Desarrollo.

Cuando Andersen identificó alguno de los problemas por los que puede atravesar un equipo reflexivo, comenzó a delinear algunas reglas enfocadas principalmente a lo que no debemos hacer. Principalmente recomienda no reflexionar sobre algo que pertenece a un contexto ajeno al de la conversación, y sobretodo no dar connotaciones negativas. Incluso, recomienda no participar en conversaciones negativas después de la sesión, ya que estos sentimientos pudieran saturar o reorientar nuestras energías.

Una recomendación que hace Andersen y que considero muy importante, es el deber específico que tienen los terapeutas de interrogarse entre sí enfrente del cliente y posteriormente tener una conversación sin el cliente, que incluya preguntas. En línea con lo que revisamos en la lectura anterior, los comentarios de los terapeutas poseen un gran contenido cultural y van cargados de sus experiencias, ya que todos los que participamos de una conversación terapéutica, lo hacemos con algún prejuicio o pre-concepción que influye nuestro pensamiento. 

Hoy en día existen muchos terapeutas que le preguntan a sus clientes directamente si desean hacerles alguna pregunta y esto puede llevarse a cabo durante la sesión o al término de ésta.

Esto contrasta fuertemente con el Coaching humanista no directivo en el cual se busca que no haya transferencia ni de experiencias ni de conocimientos hacia el coachee, sino que sea este último quien encuentre sus propias respuestas sin la retroalimentación del coach. Me hace reflexionar el hecho de que sin esta interacción en el coaching, se esté perdiendo la posibilidad de introducir más temas que quizá los clientes deseen incluir dentro de las conversaciones, evitándose así la oportunidad de que exista una mayor conexión entre el coach o terapeuta y sus clientes.

Recordemos que las historias son construidas por las personas a través de múltiples procesos interpersonales, por lo tanto, la terapia ayuda a cambiar estas historias que los clientes generan sobre sí mismos. Este cambio ocurre a través de la interacción, cuando somos capaces de co-crear y co-construir historias alternas que al cliente le resulten más coherentes.

Andersen lo menciona de esta manera: “Esta construcción conjunta de narrativas forma parte de un proceso circular de co-creación de significados entre individuos”.

Vino a mi mente la conversación que sostuve con la doctora Helen Selicoff sobre la conveniencia de evitar el espejeo o mirroring “idéntico”, cuando leí que la simple repetición de las palabras ajenas no facilita la comprensión, ya que ésta surge cuando los individuos se relacionan entre sí por medio del lenguaje y entonces es mejor presentar nuestras ideas con otras palabras, de esta manera ofrecemos a las personas la oportunidad de pensar de manera distinta. Pero debemos tener cuidado de que el lenguaje no sea demasiado diferente porque quizá no sea comprendido.

Cuando involucramos a la hermenéutica, encontramos que me ayuda mucho sentirme comprendido para yo poder comprender mejor al otro. De esta manera, el autor sugiere que en ocasiones los malentendidos ayudan a esclarecer las conversaciones y de esta manera se incrementa el entendimiento mutuo.

El proceso de la terapia consiste en explorar el espacio existente entre el cliente y el terapeuta para de esta manera, se pueda co-construir el significado a partir de las conversaciones entre ambas partes. Esto muchas veces nos lleva a cambiar nuestras narrativas tanto del lado del cliente como del terapeuta. 

Las reflexiones hechas por los terapeutas pueden incluir metáforas, historias, sugerencias directas, hipótesis, connotaciones positivas, descripciones alternativas, reminiscencias o sentimientos personales, me viene a la mente preguntarme si ¿es conveniente hablar en tercera persona al momento de reflexionar? o incluso considerar la posibilidad de utilizar otros nombres para que el cliente no esté amenazado al verse reflejado tan directamente y pueda existir un “cambio de mirada”. Por “cambio de mirada”, entiendo aquella situación en la que el cliente puede “salirse de sí mismo” y visualizarse como si estuviéramos hablando de una tercera persona. La alternativa que presenta el autor, es que cuando el terapeuta reflexione en voz alta, pueda apartar la vista de sus clientes, y hablarle a la pared o a sus zapatos, para que los clientes sean libres de adoptar la posición de escuchar y posteriormente puedan hacer comentarios. Es muy común que mientras escuchan los comentarios surja un tema nuevo que no había sido formulado por el cliente.

En ocasiones, dentro de las reflexiones surge alguna información novedosa, la cual cuando va acompañada por una explicación sobre cómo llegó el terapeuta a dicha idea, puede encontrar algún sentido para los participantes. Esto yo lo concibo en el Coaching, como la ampliación o la apertura de la conciencia que busca nuevas alternativas de solución. En este caso, es muy recomendable que el siguiente terapeuta en el grupo, exprese una idea diferente para que los clientes no vayan a pensar que esa idea es la única viable.

Conclusión

Hemos podido apreciar la importancia de las preguntas entre los clientes y los terapeutas para abrir la posibilidad de generar otros diálogos sobre temas diferentes que quizá no se habían considerado al principio del proceso. Hacer preguntas nos ayuda a complementar el contenido de la terapia e incluso los malentendidos constituyen una posibilidad de generar nuevas alternativas de co-creación que ninguno de los participantes en el proceso había considerado hasta entonces.

Mi convencimiento sobre la utilidad y fortaleza de los grupos reflexivos sigue creciendo.

Muchas gracias.