Educación, sujeto humano y libertad

El Desarrollo Humano y la Educación Centrada en el Alumno a Distancia.
marzo 31, 2020

Introducción.

La educación es y ha sido parte de la vida de la persona humana durante toda su existencia. La historia de la humanidad y sus diversas culturas, configuran la historia de la educación.

Desarrollo.

La conciencia y la auto-conciencia le permiten a la persona conocer la relación que existe entre el mundo y él mismo. La persona humana tiene la capacidad reflexiva que le permite empatizar no solamente con sí mismo, sino también con el otro. Este empatizar con el otro le ha permitido a través de la historia educar a sus contemporáneos en las áreas requeridas para su sobrevivencia. Es así como la educación pertinente al principio versó sobre las habilidades para la cacería, la agricultura, la guerra y así sucesivamente de acuerdo a las diferentes etapas que la historia y sus culturas le fueron presentando. Esa transmisión de conocimientos y habilidades (conocimientos técnicos y tácitos/significativos), ha requerido en mayor o menor medida de esa empatía. 

El sujeto humano tiene esa capacidad de acercarse al otro-yo dentro de su mundo que es la sociedad y la cultura en la que le toca vivir. A través de todas las etapas de la historia de la educación, podemos sentir esa capacidad reflexiva de ver y entender el mundo del otro como el otro lo experimenta. Esa empatía ha sido sumamente necesaria en todos los procesos educativos de la humanidad.

La empatía es guiarse por la vivencia del otro que está frente a mí. Es instalarse en el otro sin perder mi propio yo. La educación empática es identificar la mejor manera en la que ese otro-yo puede instalar las experiencias que quiero transmitirle e introyectarlas como suyas, al grado de ser capaz de replicarlas a otros sujetos humanos.

La humanidad ha atravesado por momentos en los que la esclavitud se practicó desde tiempos muy antiguos y hasta hace relativamente poco. La esclavitud deshumanizaba a la persona porque además de su libertad, le quitaba su dignidad que es evitarle su calidad de persona para tratarlo como cosa. La esclavitud priva de la posibilidad de apropiarse de su “prosopón” griego para adoptar el que le dictaba el amo y más aún, lo aleja del concepto trinitario en el que la persona humana tiene la opción de ser hombre y divinidad en el mismo sujeto. La persona esclavizada por lo tanto, no tenía la posibilidad de educarse y aprender lo que le acercara a su objetivo en la búsqueda de la divinidad, sino tenía que entrenarse en lo que al amo le pareciera más conveniente. Hablo de entrenarse como una actividad meramente mecánica que se queda corta cuando de aprendizaje dignificante hablamos.

El aprendizaje que dignifica es aquel que acerca a la persona a su máximo potencial. Es aquel que en la terminología de Carl Rogers, permite desarrollar al máximo la capacidad auto-actualizante de la persona.

Las áreas obscuras de la humanidad como aquellas durante la existencia de la esclavitud, lo han sido también para la educación al inhibir la posibilidad del sujeto humano de identificar lo que más sentido le hace para su propia educación. La formación de los niños y jóvenes en nuestras sociedades actuales está determinada en mayor medida por los gobiernos. La posibilidad de elección viene después de la educación considerada como “básica”. Los chinos, griegos, egipcios y demás pueblos antiguos, dictaban las bases de la educación y castigaban a quienes se desviaban de dichos lineamientos. Varios filósofos y pensadores libres han sido perseguidos y muertos por no respetar dichas guías que convienen a los gobiernos.

Conclusión.

La libertad debe basarse en la verdad. El sujeto humano llega a conocer y a conocer-se cuando en libertad se le permite educarse e identificarse a sí mismo y a los otros con la reflexión que le da la empatía, y que además le permite experimentar en sí mismo lo de sí mismo y lo del otro, entendiendo en todo momento la diferencia.